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jueves, 4 de octubre de 2012

Don Agustín de Agualongo. (San Juan de Pasto; 25 de agosto de 1780 - f. Popayán; 13 de julio de 1824)

                                            DON AGUSTÍN AGUALONGO CISNEROS
                                            (EL MESTIZO QUE MURIÓ POR ESPAÑA)

Militar del Ejercito Real español de origen mestizo Pastuzo que luchó durante la guerra de independencia de el Virreinato de la Nueva Granada (Actual Colombia).

Hijo de Manuel Agualongo y Gregoria Cisneros Almeyda, nació el 25 de agosto de 1780 en Pasto y a los tres días, fiesta de San Agustín, fue bautizado por el padre Miguel Rivera en la pila de la Iglesia de San Juan Bautista.

Para sus paisanos y para los Españoles de la época que lucharon junto a él fue el
 "ídolo de un pueblo aguerrido y exaltado, es hoy símbolo de esperanza de un pueblo defraudado".

 Durante trece años hizo una tenaz y aguerrida oposición armada a los ejércitos republicanos del  independentista Simón Bolívar en los territorios del sur del Virreinato de la Nueva Granada, batiendose sus fuerzas a las del propio Bolivar, en la Batalla de Ibarra .

Pero volvamos a hablar un poco más de su vida.

Se sabe poco de su vida antes de su incorporación al ejército realista pero consta que el joven Agustin sabia leer y escribir, y que aprendió el arte de la pintura al óleo, en la escuela de artes y oficios ;con el cual se empezó a ganar la vida en un taller de Pasto (Una pintura atribuida al patriota se conserva en el convento de las monjas Conceptas).Contrajo matrimonio con doña Jesús Guerrero, el 28 de enero de 1801, divorciandose legalmente años más tarde. De ese matrimonio nació su única hija, María Jacinta Agualongo.

 Con casi ya treinta años Agualongo, El 10 de Agosto de 1809 estalla la insurrección quiteña,que rápidamente se extiende a otros territorios del Virreinato, y con casi treinta años Agualongo  el 7 de marzo de 1811, se presenta voluntariamente para formar parte del contingente reclutado por el Cabildo de su ciudad empezando su carrera militar desde el grado más bajo ,se alista como soldado voluntario y raso  “para servir al rey Fernando VII, Nuestro Señor y a la Patria”.

Nada va a detener a este indígena leal, ni a romper su juramento, con el fin de defender a Pasto y al gobierno de su Rey Fernando VII, amenazado por la Junta de Gobierno de Quito.

Desde entonces formó parte de todos los ejércitos realistas que desde el sur del Virreinato de la Nueva Granada defendieron la monarquía .
Siendo el único militar mestizo en América latina que ocupó el gran rango militar de Brigadier General de los Reales ejércitos de su majestad el Rey Fernando VII .

Sus rasgos físicos quedaron reseñados en su ficha militar de la Tercera Compañía de Milicias del Rey:
(...)Agualongo era de baja estatura, pues sólo media un metro con cuarenta centímetros; tenía pelo y cejas negras, ojos pardos, nariz regular, poca barba y una mancha como carate debajo de los ojos; era cari abultado, tenía color prieto y bastante abultado el labio superior. Esas características y sus apellidos de origen español, lo clasificaban como mestizo.[4]
Su primera actuación como soldado fue el 16 de octubre de 1809, en la victoria realista en la Tarabita de Funes, sobre el río Guáitara, considerada por algunos como una de las primeras acciones de guerra, en la independencia de América Latina.
En mayo de 1812 combatió en Buesaco al lado de los realistas pastusos y los mercenarios patianos que recuperaron la ciudad de Pasto de manos de los republicanos, hechos que terminaron con el fusilamiento del independentista caleño Joaquín de Caizedo y Cuero y del mercenario norteamericano Alejandro Macaulay. Por sus sevicios prestados, Agualongo fue ascendido a Cabo. En mayo de 1814, ya era Sargento Primero y participó en las milicias realistas que derrotaron al General Nariño y a sus tropas, en el alto del Calvario, cuando Pasto, estaba a punto de caer en manos independentistas.
En agosto de 1815, llegó a Quito, llevando presos a los sacerdotes José Casimiro de la Barrera y Fernando Zambrano, acusados de predicar en favor de Nariño y la independencia. En 1816, ingresó como Subteniente del Batallón Pasto y marchó en la tropa de Sámano, a la reconquista de Popayán. El Batallón Pasto, aniquiló al enemigo en la batalla de la Cuchilla del Tambo, el 29 de junio, acabando con la última resistencia armada de las Provincias Unidas de la Nueva Granada.
Posteriormente acompañó a Sámano a Santafé, como su guardia de confianza y con el grado de Teniente. Al volver a Popayán, lo hizo en la segunda Compañía de Milicias de Pasto. Luego del 7 de agosto de 1819, los derrotados jefes españoles se dirigieron a Pasto, "el refugio de la monarquía en los grandes reveses". El Teniente volvió a su tierra y reagrupó a los efectivos del ejército realista. Cuando Melchor Aymerich pidió desde Quito al Gobernador y Comandante General en Pasto, Don Basilio García, ayuda para sofocar a los insurrectos guayaquileños del 9 de octubre de 1820, Agualongo tuvo que marchar a la Real Audiencia de Quito, como oficial del Batallón Dragones de Granada.
Después de la victoria en la Batalla de Huachi pasó a ser Capitán. A fines del mismo año fue nombrado Jefe Civil y Militar de la ciudad de Cuenca, por cerca de un año. En 1822, no tomó parte en la Batalla de Pichincha por encontrarse en el campamento de Iñaquito con el Batallón Constitución. Después del combate el Coronel Calzada unió su batallón al Tiradores de Cádiz y a los restos del Cataluña y a marchas forzadas retornó a Pasto, con el grado de Teniente Coronel.
Esta ciudad resistía el asedio de las fuerzas de Bolívar, pero a mediados del mismo año fue tomada por las tropas republicanas al mando del propio Bolivar, acontecimiento que dio lugar a dos violentas rebeliones populares. En ambas tuvo una participación muy destacada Agualongo, quien a raíz de ello fue ascendido a Coronel del Ejército Real.
La primera rebelión antirrepublicana se inició en septiembre de 1822, dirigida por el coronel español Benito Boves. Su resultado fue desastroso para los pastusos, pues fue reprimida a sangre y fuego por las tropas del propio general Antonio José de Sucre en diciembre del mismo año; actos que sólo serían reparados el 4 de junio de 1830 cuando Sucre fue asesinado en una emboscada en Berruecos. De todas maneras, la forma inclemente en que fue tratada la ciudad y sus pobladores solo condujo a una paz efímera, pues a mediados de 1823 se inició otro levantamiento, esta vez comandado por Agualongo y Estanislao Merchancano, quienes, derrotaron al general Juan José Flores se tomaron la ciudad y restablecieron el gobierno realista. Y como si fuera poco, juntaron un ejército que inició una inesperada marcha triunfal sobre Ibarra, donde esperaban encontrar un importante respaldo político y militar.

La batalla de Ibarra  

Bolívar se encontraba en Babahoyo ocupado en la expedición libertadora al Perú y dejando a un lado los planes de esa campaña viajó a Quito, mientras Agualongo entraba victorioso a Ibarra el 12 de julio de 1823.
Bolívar lo enfrentó el día 17 con una poderosa fuerza de caballería, expulsándolo de Ibarra. Agualongo agrupó a los suyos en el lado derecho del cercano río Tahuando, pero no pudo hacer cortar el puente, que pudo ser cruzado a tiempo por los independentistas y así, perseguido de cerca, aunque intentó reagrupar a su ejército en la localidad de Alobuto, no lo consiguió y con doscientos de sus hombres más fieles regresó a la región de Pasto, donde la población civil soportaba las más denigrantes vejaciones, a cargo de los patriotas, que la habían retomado.
El 18 de agosto, cuando menos lo esperaban, penetró con tres mil hombres a su mando al pueblo de Anganoy y cuando Bartolomé Salom lo supo escapó a Catambuco, donde ocurrieron combates esporádicos. El General Flores le siguió a los pocos días. En esta ocasión, Agualongo alcanzó al Generán independentista Herrán y éste, de rodillas y con las manos juntas, le imploró que no lo matara, pues había sido su antiguo compañero de armas. El Coronel le contestó con desprecio:
"Yo no mato rendidos".
De toda formas, los Generales José Mires y José María Córdova cercaron y derrotaron las últimas partidas realistas en Tacines y en Alto de Cebollas pacificando la región y aunque Agualongo desocupó Pasto, sus hombres continuaron activos en las montañas, como guerrilleros hasta que a mediados de mayo de 1824 entraron en su ciudad y expulsaron a las fuerzas de Flores, por última vez.
Semanas después, las tropas independentistas retomaron Pasto. Agualongo y sus principales jefes quedaron en el interior del convento de las monjas Conceptas que Flores cercó, pero ante la intervención del Vicario de la ciudad se iniciaron conversaciones que duraron dos días solamente pues Agualongo y los suyos huyeron a Barbacoas ,allí libró su última batalla, situada en el occidente del hoy departamento de Nariño se enfrento por cuatro veces presidente  Coronel Tomás Cipriano Mosquera, el cual pudo derrotarlos y herir a Agualongo en una pierna, no sin recibir un  certero disparo de mosquete, dejándolo como se le conoce en Popayán, convertido en el “general mascachochas”, por su defecto del maxilar inferior, que le dejó una marca indeleble en su rostro, poniendo fin así a las guerrillas de Pasto, porque sus reductos remontaron el Patía y se dispersaron por toda la región.

CAPTURA DE AGUALONGO

Finalmente, Agualongo fue traicionado y capturado en el caserío “El Castigo" por el antiguo militar realista José María Obando el 24 de junio de 1824, cuando Obando le promete apoyo a su lucha, pero es llevado prisionero a Popayán en el sitio donde antes funcionaba el viejo hospital de la ciudad al norte del puente del Humilladero, que posteriormente se convirtiera en la " Cárcel Distrital” **. Allí se le ofreció respetarle la vida, a condición de que jurara fidelidad a la Constitución de la República de Colombia, su respuesta fue un tajante "¡Nunca!". Entonces fue juzgado y condenado a morir por fusilamiento. Al ser condenado a muerte, pidió y se le concedió la gracia de vestir uniforme de Coronel realista. El 13 de julio de 1824, ante el pelotón de fusilamiento exclamo que:
Si tuviese veinte vidas, estaría dispuesto a inmolarlas por la Religión Católica y por el Rey de España.
Exigió que no le vendaran, porque quería morir de cara al sol, mirando la muerte de frente, sin pestañear, siempre recio, como su suelo y su estirpe. Sus últimos momentos fueron de gran valor, como había sido su vida militar bravía, valerosa y constante, se enfrentó serenamente al pelotón y gritó:
“¡Viva el Rey!”
Agualongo, murió sin enterarse de la Cédula Real, otorgada por Fernando VII confiriéndole el grado de General de Brigada de los Ejércitos del Rey.

**la * Cárcel Distrital”.


* Este sitio es ocupado en la actualidad, por el moderno edificio de la Lotería del Cauca, y en su justo punto geográfico, fue Levantado un monumento abstracto del escultor Edgar Negret, en honor al mítico Indígena patriota caucano Paéz; Juan Tama. Dicho complejo arquitectónico fue terminado por un ex gobernador de origen esclavista, que exigió imponer su apellido y como tal, lleva el nombre de su familia Negret y Mosquera.(En la gobernación del Cauca del primer indígena guambiano, Floro Alberto Tunubalá Paja).En la ceremonia de inauguración del monumento hecho por su tío Negret ,fue invitado de honor el senador indígena Paéz, Jesús Piñacue, y sin la presencia de la comunidad guambiana.Siguiendo la tradicional manipulación de etnias.(2000-03)

“El leal Agualongo, “al lado de sus sargentos mayores Sinsajoa y Pasingo-presuntos autores de esa bella canción de batalla “La Guameña”, que fue entonada según historiadores, por primera vez por sus autores, en la batalla de Guapuscal el 12 de septiembre de 1811”.

Agustín Agualongo muere y el mismo día, por causas del destino, desde España le “llegaba la Cedula Real” como general de las tropas realistas del sur del país. (Esta supuesta Cedula Real, hasta el momento actual, no se conoce en copia u origina, haciendo parte del mito del héroe pastuso.)


Los restos de Agualongo descansaron en la cripta de la Iglesia de San Francisco en Popayán, hasta que fueron identificados por el historiador pastuso Emiliano Díaz del Castillo. El 11 de octubre de 1983, fueron llevados solemnemente a la ciudad que juró proteger y quedaron depositados en la Capilla del Cristo de la Agonía, en el lado izquierdo de la Iglesia de San Juan Bautista.
En 1987, fueron sacrílegamente sustraídos por una célula del grupo subersivo M-19, a cargo de Antonio Navarro Wolf y sólo devueltos en 1990 como un acto simbólico y simultaneo con la entrega en las montañas del departamento del Cauca de las armas al gobierno de ese entonces, y finalmente fueron depositados en el lado izquierdo del mismo Templo, junto con los despojos de Hernando de Cepeda y Ahumada hermano de Teresa de Cepeda y Ahumada la Santa de Ávila, que fue regidor y encomendero de la ciudad de Pasto en el siglo XVII..



 

martes, 25 de septiembre de 2012

Don Francisco de Pizarro y el Perü ( isla de Gallo )

Se dice que en un ovillo de algodón y desde la Isla del Gallo se envío al Gobernador de Panamá D. Pedro de Los Ríos, una denuncia a la arbitrariedad de Pizarro, frente a la hueste enferma y cansada cuando se disponían sobre la Conquista del Perú. La denuncia según nos enseñan al final de la misma contenía una copla al final de la misma se rezaba lo siguiente:
“Pues señor, gobernador Mírelo bien por entero Que allá va el recogedor Y aquí queda el carnicero”

Partidos de Panamá en 1524, los soldados de Francisco Pizarro pasaron 3 años de penalidades en la región ecuatorial de Colombia que ellos denominaron “la tierra de los manglares”. El Cronista Miguel de Estete se mofaba de tal nombre, porque “en ella no había una pulgada que no fuera de árboles y fango”.

Los aborígenes vivían en barbacoas construidas en lo alto de los árboles, se alimentaban de “palmitos” y raíces y tenían festines periódicos con carne humana.
Pizarro y sus compañeros llenos de calamidades se alimentaban solo de cangrejos, maíz y agua salobre. La jungla les era hostil; fiebre, verrugas cuando no flechas envenenadas era la realidad de aquellos hombres que tenían que enfrentarse al ataque de los indios que dejaron a Pizarro con muchas heridas y a Diego de Almagro con un ojo menos.

La selva la mayor enemiga, había ya derrotado a Pizarro. El dilema que se le presentaba después de tres años de andanzas estériles era el de perecer o volver a Panamá. Pizarro prefería lo primero, pero sus tropas clamaban por el regreso.

Ya en la Isla del Gallo (que él había llamado La Magdalena), los soldados hambrientos y enfermos tramaron el primer motín de nuestra historia: reclamaron a Pizarro volver inmediatamente a Panamá. Pizarro prohíbe que sus hombres se quejen al Gobernador de Panamá, pero una carta firmada por 14 soldados (entre otras firmadas por Antón Cuadrado; Alonso Gallego; Gonzalo Hernández) logran burlar la vigilancia de Pizarro y llegar a Panamá. Y es aquí cuando nace la leyenda de la copla…

La copla se dice nacida en la isla del Gallo en 1527. Pero antes de 1553 nadie la menciona. No consta en ninguna crónica.

No es sino en 1552 cuando Gómara cuenta que la carta acusadora fue enviada por un soldado llamado Juan de Saravia (trujillano como Pizarro), dentro de un ovillo de algodón a Pascual de Andagoya.

En 1553 Cieza de León en su “Crónica del Perú”, transcribe la copla, pero dirigida al señor gobernador (De los Ríos).

Pedro Pizarro en 1571, dice que la copla fue escrita por uno de “los trece de la Isla del Gallo”.

El Inca Garcilaso la había escuchado muchas veces cuando era niño y vivía en Cuzco, luego ya en Sevilla le complació encontrarla copiada en el libro de Gómara (quien fue el primero en darle vida impresa).

“Estos versos-dice Garcilaso- oí muchas veces en mi niñez a los españoles que contaban estos sucesos de las conquistas del Nuevo Mundo y los traían de ordinario en la boca como refrán sentencioso que había sido de tanto daño a los caudillos. Porque del todo le deshicieron la empresa perdidas sus haciendas y el fruto de tantos trabajos pasados. Después cuando los tope en España en la Crónica de Francisco López de Gómara holgué mucho de verlos con la recordación de mis tiempos pasados…”.

D José Toribio Medina publicó las cartas de los soldados de Pizarro dirigidas desde la isla del Gallo a Panamá, que se conservan en el Archivo General de Indias (Sevilla), junto con el proceso seguido en Panamá para hacer regresar a Pizarro de su temeraria empresa. Pero en ninguna de las cartas aparece la famosa copla. La carta colectiva a D. Pedro de los Ríos esta firmada por Hernando, Bernaldo, Pedro Gregorio, Juan Descobar, Antón Cuadrado, Cristóbal de Burgos, Diego de Rojas, Martín de Alfaro, Martín Pantoja, Maestre Bartolomé Carpintero, Francisco Rovaldi, Maestre Baltazar, Juan de Villanueva. Al pie de la carta dice que “…los demás no firmaron porque el dicho Capitán –Pizarro- los amenazo diciendo que se juntaban bellacos en cuadrillas y por eso no se dejo…” (Con esto se desmiente por completo el mito del analfabetismo de los conquistadores del “Imperio Incaico”)

En ninguna parte aparece el ovillo de algodón ni el soldado Saravia apuntados por Gómara. El único echo histórico acreditado es el que en la Isla del Gallo hubo un conato de motín contra Pizarro y que un grupo de conquistadores (entre los que NO estuvo ningún Saravia), escribió al Gobernador Pedro de Los Ríos quejándose del rigor de la jornada, de la escasez de víveres y pidiéndole que enviara un refuerzo de 200 hombres para continuar la conquista o un buque que los recogiera y los devolviera a Panamá.

Esa misiva determino el envió de un buque al mando de Juan Tafur que recogió a los 80 hombres que quedaban de los 300 que habían iniciado la empresa y dejo a los 13 soldados que, con Pizarro incluido, quisieron quedarse para continuar el descubrimiento del Perú (Mismos a los que la historia les llamara “los 13 de la fama”).
Notamos hasta aquí que la coplilla, no fue echa ni documentada sino hasta mas de 20 años después del motín ocurrido en la Isla del Gallo contra Pizarro.

***

En mayo de 1532 Pizarro llega a Tangarara. Un expediente del Archivo de Indias, revela que en La Puna el Tesorero Alonso de Riquelme, se apodero de una embarcación y hace vela rumbo a Panamá. Pizarro se entera de la huida, cogió otra embarcación y alcanza al fugitivo cerca de la Punta de Santa Elena y le obliga a regresar. Esa noche, la tropa que estaba alterada por las maliciosas incitaciones de Riquelme, vio a este cenar en la mesa del Gobernador quien se mostraba mas cordial que de costumbre. La insurrección que posiblemente hubiera seguido, si Riquelme consigue escapar, estaba dominada.

El mentiroso Pedro de Candia, había descrito a Tumbes como una ciudad con suntuosos palacios e inmensas riquezas. Cuando llegan los conquistadores solo encuentran un pueblucho casi despoblado. Es lógico que dudaran de las supuestas riquezas del Imperio de los Incas (o del Cusco, como en aquel entonces se le llamaba).

Los enemigos del Gobernador, con Riquelme a la cabeza, atizaban el malestar contra Pizarro. Y es aquí cuando aparece la “copla” y Juan de la Torre.

Una mañana en San Miguel de Piura se halló clavado en la puerta de la iglesia una hoja difamatoria contra el Gobernador Pizarro y sus hermanos. Al final de la hoja decía:
“queda allá el recogedor Aquí llego el carnicero”.

La expectación debió ser inmensa entre los lugareños. La empresa amenazaba con perderse si se debilitaba la autoridad del jefe.

Pizarro ordenó inmediatamente una investigación, misma que llevaron a acabo Hernando de Soto y Cristóbal de Mena.

Para descubrir al culpable se ordenó que los soldados sospechosos copiaran algunas líneas que les fueron dictadas. Hecha esta operación se descubrió que la letra más aparecida a la del libelo era la de Juan de la torre (uno de los “trece de la fama”). Enseguida fue apresado y se recurrió al tormento delante del Capitán Cristóbal de Mena que era el Justica de la expedición. Juan de la Torre confesó ser el autor del escrito.

La rebelión en una expedición militar tenia que ser castigada con la máxima pena: la muerte. Juan de la Torre fue sentenciado a la horca, ante la consternación de los demás soldados. Pero llegada la mañana de la ejecución, Pizarro que aborrecía los actos de sangre, cambio la pena por el exilio y el verdugo corto a Juan de la Torre, públicamente las yemas de los dedos de la mano derecha.

Juan de la Torre fue enviado a Santo Domingo, unos dicen que fue exiliado del Perú, otros que se fue a quejarse a La Real Audiencia. El hecho es que se quedo a vivir en la isla de Santo Domingo.

Pero en la historia de Perú encontramos que en 1540 De la Torre participa de la Fundación de Arequipa, siendo su primer Alcalde Mayor y Regidor Perpetuo con repartimiento de indios. Todo con merced de Pizarro.

¿Cómo fue posible que De la Torre regresara al Perú y cómo Pizarro lo permitió? Según el documento del Archivo de Indias, años después de ocurrido aquello se celebro un jubileo. Los conquistadores hicieron un ayuno de tres días.

El sacerdote de aquella población el padre Morales aseguro haber recibido en secreto de confesión, la verdad sobre el verdadero autor del libelo. “e después que el dixo padre Morales dio el sacramento a los españoles dixo públicamente en el altar como lo que avian echo a Juan de la Torre y entonces el padre Morales lo escrivió al dixo Marqués… y lo dio a entender a todos…”

Al recibir Pizarro la noticia envió un mensajero a Santo Domingo a buscar a Juan de la Torre. Este regreso inmediatamente al Perú, los testigos dicen que Pizarro al abrazar nuevamente a La Torre “lloró con él por ello el dicho Marqués”. Para reparar este primer error judicial de la historia peruana, Pizarro hizo a Juan de la Torre vecino y regidor de Arequipa y le dio la Encomienda de indios de la Maguana.

A consultar:
Henry Kamen: Imperio John Hemmig: “La conquistas de los incas” Conde de Canilleros: “Un error judicial” ABC (27 de febrero de 1971)

miércoles, 22 de agosto de 2012

¿BRITÁNICOS? NI DE COÑA GRACIAS .




POLITICOS 0 - PESCADORES & GUARDIA CIVIL 5


LAS AGUAS DE LA COLONIA BRITÁNICA EN GIBRALTAR........SON ESPAÑOLAS !!



El plan soberanista de Picardo y auspiciado por Londres no para de  hacer aguas. Ni sus mirar a otro lado con los vertidos de las gasolinerar flotantes , ni sus rellenos al mar o sus constantes acosos a los pescadores españoles surte efecto. Europa sentencia tras sentencia y tras lo enunciado por la ONU, dictamina que gibraltar es una colonia pendiente de descolonización por parte de la metropoli de Reino Unido.

Para ello os remitimos al articulo que ha publicado el confidencial en un reciente articulo:


España posee un LIC (Lugar de Interés Comunitario) en las aguas que rodean a Gibraltar. Así lo confirma la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia, que da la razón al Gobierno nacional.
 El Ejecutivo del Peñón y el de Londres no acatan la decisión.

Se trata del máximo órgano judicial europeo y, por tanto, no cabe recurso posible.
La disputa se remonta a 2009, cuando España pide un LIC en la Bahía de Algeciras y Europa se lo concede. Gibraltar y Reino Unido presentan sendos recursos de anulación.
En mayo de 2011, el Tribunal General de la Unión Europea da la razón a España y considera inadmisible el recurso de los británicos.
Pero Gibraltar y Reino Unido no se rinden y vuelven a recurrir en casación.
Ahora, con esta sentencia del TEJ, España posee de un LIC en la Bahía de Algeciras. Precisamente, el Gobierno de Gibraltar argumenta que las zonas marítimas de la había son suyas y, por ese motivo, pretende prohibir a los pescadores españoles faenar en estas aguas.
El Peñón ya ha reconocido que no acata la decisión del tribunal europeo y que esta zona de mar es “de soberanía exclusivamente británica, bajo exclusiva jurisdicción del Gobierno de Gibraltar”. Se da la circunstancia de que en la Había de Algeciras se superponen tres LICs: dos de Gibraltar y este español.
El conflicto con Gibraltar, que ha subido de tensión tras de la celebración de los Juegos Olímpicos, es un asunto que preocupa especialmente en Exteriores. Según fuentes del ministerio, los gabinetes de Margallo y Hague se encuentran en contacto permanente.
La sentencia data del pasado 12 de julio y condena a Gibraltar a pagar las costas del procedimiento.



¿ Acatará Londres la resolución de un organismo internacional? ¿Hará cumplir la ley en la colonia? ¿o por el contrario Londres se saltará como en numerosas ocasiones el marco jurídico internacional como a lo largo de la historia , este pais que dice ser un ejemplo de democracia y legalidad seguirá haciendo?.

Ustedes tienen sin duda la respuesta .¿Apostamos?

sábado, 18 de agosto de 2012

CAPITULOS GLORIOSOS DE ESPAÑA ; EL MILAGRO DE EMPEL






En el siglo XVI los soldados de los tercios españoles eran temidos en toda Europa. Maestros de la espada y diestros en la caballería, su valor y disciplina en la batalla eran celebres. A tal punto que entre los soldados franceses se decía que «no habían combatido con hombres sino con diablos». Fue durante las guerras en Flandes que lograron una de sus victorias legendarias.
...

Corría el año 1595, el Tercio de Zamora a las órdenes del Maestre de Campo Francisco de Bobadilla defendía la plaza de Bommel, una pequeña ciudad situada entre dos ríos. Los Tercios se vieron obligados a ceder terreno hasta quedar atrapados en un pequeño monte, rodeado completamente por cursos de agua.

Sitiados y asediados por la flota Holandesa, el almirante Holak ofreció a los Tercios una rendición negociada. La respuesta de los Tercios no se hizo esperar...

"Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos"

Todo estaba entonces decidido. La flota holandesa esperaría el momento para atacar. Mientras tanto los soldados de los tercios comenzaron a preparar la defensa y a cavar trincheras, cuando uno de los soldados encontró enterrada una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Entonces los soldados colocaron la imagen a modo de altar y le rezaron.

Al alba, una fría tormenta hizo que las aguas que rodeaban el lugar se helasen, de modo que los tercios, sorprendiendo a las tropas holandesas, lograron alcanzar los navíos y fuertes enemigos caminando por el río helado. Una vez allí derrotaron a las tropas que les situaban.

Fue entonces, tras esta inesperada y clara derrota cuando el almirante Holak pronunció las famosas palabras...

"Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro"

Milagro o no, la batalla de la isla de Bommel parece sacada de una novela de aventuras. Pero no, los que allí lucharon y murieron eran hombres a los que el destino tristemente había enfrentado, creando una de las mas heroicas y dramáticas páginas de la historia.

CAPITULOS GLORIOSOS DE ESPAÑA: DON PEDRO MESIA DE LA CERDA





 Pedro Mesía será recordado por su hazaña como capitán al mando del navío El Glorioso. Un navío de 70 cañones que en 1747 regresaba de América con una carga en sus bodegas de gran valor. Sucesivamente y sin ayuda posible, se enfrentó a incontables navíos de guerra ingleses que le asediaron y cañonearon.







Combate del Glorioso con el Darmouth de Ángel Cortellini


 Uno tras otro, fue hundiendo y dañando seriamente a los navíos que intentaron abordarlo. En las Azores rechazó el ataque del navío ingles Warwich, de 60 cañones, y la fragata Lark, de 44, a los que desmanteló. En Finisterre volvió a rechazar otro ataque de un navío de 60 cañones y dos fragatas de la escuela del almirante Byng, consiguiendo entrar en Corcubión y desembarcar su valiosa carga. Abandonó este puerto para dirigirse a Cádiz; a la altura del cabo San Vicente fue atacado sucesivamente por dos fragatas corsarias inglesas (King George y Prince Frederick) que tuvieron que retirarse destrozadas y 10 bajeles más que le daban caza, entre ellos el navío Darmouth de 50 cañones, el cual fue volado por lo aires.

Finalmente acosado por el Russel de 80 cañones, y 2 fragatas mas, Pedro Mesía y El Glorioso quedaron sin munición y claramente dañados, rindiendo la nave con 33 muertos y 130 heridos.

Por su proceder fue ascendido a jefe de escuadra, recibiendo también la llave de gentilhombre. En marzo de 1750 tomó el mando de una fuerza naval, destinada a combatir a los corsarios argelinos